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“Tales surgimientos repentinos no son siempre políticos. Como la absorción bancaria de 1932 en Estados Unidos, en la que los bancos de una gran cadena usaron políticos de pantalla para aplastar a todos los bancos privados y apropiarse de los fondos de una nación. Desde entonces, los países han estado en una esclavitud económica. Fue un surgimiento tan repentino y tan bien ‘explicado’ que los economistas tardaron un cuarto de siglo en empezar a darse cuenta de que fue una revolución total en la economía y las finanzas, y que se había formado un nuevo ‘totalitarismo’ bancario, donde ningún banco independiente podía alzar la voz con éxito”.

     La historia está sembrada de las ruinas que siguen a las actividades de los grupos de interés especial. Incluso Atenas perdió su libertad y gloria debido a las operaciones internas ocultas del “partido macedonio”, el cual, en su propio senado, socavó encubiertamente la democracia ateniense para servir a sus propios fines privados. Sobornados por Filipo de Macedonia, estos hombres traicionaron a toda Grecia y crearon un totalitarismo del que Grecia nunca se recuperó plenamente.

     En nuestro propio siglo, Hitler, trabajando encubiertamente, reclutando al principio incluso a los mismos judíos, cuyas industrias y periódicos necesitaba, prometiendo cualquier cosa excepto aquello que realmente estaba a punto de entregar, emergió de repente en 1933 con todas las organizaciones y puestos importantes cubiertos.

     Ya conocemos el resto de este siniestro totalitarismo.

     Siempre que una nación es golpeada por algún desastre, un grupo de interés especial puede ver su oportunidad. Y no hay nación alguna sin grupos así.

     Al estar locos, la mayoría de los grupos de interés especial rara vez tienen éxito en la institución de un totalitarismo. No logran infiltrarse en suficientes altas esferas, en suficientes grupos de interés general, o fallan internamente. Cuando sucede el desastre que tan ansiosamente esperan, lo intentan. Que no siempre tengan éxito no los hace menos peligrosos.

     La prueba clave de lo que es un grupo de interés especial es: “¿Hacen y tratan de hacer lo que tanto ellos como sus portavoces dicen que están tratando de hacer?”. Si es así, son simplemente un grupo de interés general.

     Si un grupo tiene una serie de propósitos que se han promocionado, pero está generado por ambiciones secretas y ocultas, es un grupo de interés especial.

     Con toda justicia, el público aborrece y teme a un grupo de interés especial. Desafortunadamente muchos propagandistas de interés especial tratan de atribuir intereses ocultos a algún inocente grupo general que no los tiene: es un truco común de propaganda.

     La prueba final es la documentación real del interés especial oculto.

     A veces la prueba nunca aparece, pero sí las intenciones reales del grupo, lo que denota un fallo singular por parte de las fuerzas de seguridad.

     Tales surgimientos repentinos no son siempre políticos. Como la absorción bancaria de 1932 en Estados Unidos, en la que los bancos de una gran cadena usaron políticos de pantalla para aplastar a todos los bancos privados y apropiarse de los fondos de una nación. Desde entonces, los países han estado en una esclavitud económica. Fue un surgimiento tan repentino y tan bien “explicado” que los economistas tardaron un cuarto de siglo en empezar a darse cuenta de que fue una revolución total en la economía y las finanzas, y que se había formado un nuevo “totalitarismo” bancario, donde ningún banco independiente podía alzar la voz con éxito. Ahora todas las naciones de Occidente están totalmente dominadas por un solo grupo. Y dirigen las cosas lo bastante mal (a causa de la inflación y la política autoritaria) como para que una gran mayoría esté privadamente convencida de que estos tipos tienen algo más en mente. La gente está preocupada. Tal vez con razón o tal vez sin razón. Pero este grupo ahora llega hasta el bolsillo de cada persona en las naciones occidentales, directa, definitiva y despiadadamente.

     El totalitarismo de Stalin es un ejemplo de un grupo de interés especial dentro de un grupo de interés especial. Ese surgimiento aún está repercutiendo.

La evolución del totalitarismo continúa...


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