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Un ensayo sobre las dificultades de la investigación en las humanidades - Marzo de 1969


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“A diferencia del biólogo, el químico y otros científicos, el psicólogo y el psiquiatra no conocen en absoluto el método científico, sus conocimientos de matemáticas son pocos o nulos, y no comparten ninguna de las disciplinas básicas que mantienen unidos a los científicos. Están entrenados en temas autoritarios y su enfoque es enteramente autoritario”.

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     urante aproximadamente treinta y ocho años, a la fecha de este escrito (1969), he estado realizando investigación básica en la vida y las humanidades. Es investigación básica o pura, y tiene el mismo origen que el esfuerzo de los primeros filósofos: tratar de establecer la identidad de la vida como algo independiente a la materia, y como algo asociado con el mundo material y sus formas, cuyos temas se abarcan en ciencias básicas y desarrolladas. La diferencia es que la investigación se ha llevado a cabo desde el punto de vista de la metodología científica en la que estoy entrenado.

     De hecho, el tema era lo bastante desconocido y carente de nomenclatura para tener un nombre bien definido. Digo que era desconocido ya que, de manera muy evidente, no ha sido capaz de avanzar al mismo paso que las ciencias naturales o físicas, y está, de hecho, amenazado por la ciencia física. Por ejemplo, encontramos que las protestas del científico físico se basan en violaciones a la vida o en el mal uso o abuso de la vida por aplicaciones físicas negligentes (Ciencia y supervivencia, por Barry Commoner).

     Para proteger algo, uno tiene que saber qué es: saber qué es desde el punto de vista científico. Las teorías biológicas del ADN se aplican a la vida más la materia, y todos los esfuerzos para hacer que la materia produzca vida han fracasado hasta la fecha.

     Este factor común a todos los intereses, a todos los esfuerzos por proteger, a todos los “beneficios científicos” no se había estudiado y no tenía un nombre relacionado con alguna exposición razonada que llevara a una identificación o a un resultado puro y predecible. El “élan vital” de Bergson* y otros albures filosóficos no estaban de acuerdo con lo que en este siglo consideramos metodología científica ordenada y controlada. La suposición y la autoridad son una base muy deficiente en que fundamentar todas las predicciones.

     Al no tener un verdadero nombre que abarcara el estudio en sí, era por supuesto imposible estudiar cursos sobre él. No podía tener sus respuestas en campos conocidos, ya que el tema en sí era desconocido, no sólo en su identidad, sino en sus características.

     Yo estudié todos los cursos de matemáticas y física que se ofrecían en la universidad. Pero después quedé detenido en gran medida por falta de otros temas académicos que estudiar. Recuerdo que el proyecto cuajó en mi mente cuando encontré que los cursos de psicología y filosofía que se impartían eran inadecuados para la tarea de investigación que yo tenía en mente, ya que en ninguno de ellos pude encontrar estudiantes o profesores que hubieran estudiado matemáticas o física modernas, o que utilizaran lo que yo había aprendido a considerar como metodología científica, y que, por lo que pude encontrar, reconocieran los errores de lógica (matemáticas) que yo había encontrado en esas materias. En su propio mundo ordenado, el científico físico no le daría crédito a la confusión que existía en las humanidades.

     Así que partí en una expedición y empecé a estudiar la vida. Las culturas primitivas parecían el lugar para empezar.

     Ningún investigador moderno se había enfrentado jamás a tanta información o temas en conflicto y a resultados tan insignificantes en ellos.

     Sin embargo, era obvio que el sprint de las ciencias físicas en el último siglo, cuya velocidad aún entonces iba en aumento, sobrepasaría lo que se conocía como humanidades y hasta las abrumaría. Y ha resultado ser así.

     Con la carga de investigar durante el período anterior a la guerra en que hubo una carencia total de subvenciones y fondos para la investigación, tuve que resolver el aspecto económico de todo esto. Lo hice principalmente escribiendo y con películas, y me fue muy bien, al menos lo suficiente para financiar lo demás que estaba haciendo.

     Escribí un libro a finales de la década de 1930 después de un avance importante en el tema, pero el libro nunca se publicó.

Un ensayo sobre las dificultades de la investigación en las humanidades continúa...


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